Lily refunfuñó cuando la alarma comenzó a sonar y le ordenó a la asistente virtual que la apagara. Tenía muchas ganas de acurrucarse bajo las sábanas y volver a dormir, pero debía ir al trabajo.
Al pensar en ello, su humor mejoró un poco.
Llevaba cuatro días en su nuevo puesto como asistente de operaciones junior en Petro Group y, aunque había mucho trabajo por hacer, lo estaba disfrutando bastante. Nadie parecía saber quién era, y aquello había supuesto un alivio. No le habría gustado tener qu