—No estoy segura de esto —comentó Lily—. Sigo insistiendo en que yo debería hablar a solas con ella.
Sergey la tomó de la nuca y se inclinó para besarla, con la esperanza de distraerla un poco.
Había estado tensa desde que la recogió del trabajo. Las únicas veces que la había visto realmente afectada, desprovista de aquella actitud orgullosa que tanto le encantaba, habían sido cuando su madre estaba involucrada. Era como si todas sus defensas se vinieran abajo cuando se trataba de Charlotte.
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