Amelia se puso de pie y se acercó a Sergey y Lily, deteniéndose a un paso de donde estaban sentados.
—¿Te gustaría ir a dar una caminata? —preguntó, mirando a Lily.
Sergey dudaba que su cuñada tuviera malas intenciones. Amelia era la persona menos maliciosa que podía existir, siempre pendiente de que todos a su alrededor se sintieran bien. Aun así, se tensó.
Después de la incómoda reacción inicial, las cosas se habían relajado poco a poco, en especial gracias a su pequeña sobrina, que se había