Lily habría dicho algo, de habérsele ocurrido algo inteligente, pero temía que cualquier palabra no fuera bienvenida y solo empeorara la tensión. Así que se quedó allí de pie, con los hombros rectos y el corazón bombeando a toda prisa, aunque aquello era algo que solo ella sabía.
—Ha pasado un tiempo —comentó Amelia, rompiendo finalmente el silencio.
Lily la buscó con la mirada. La esposa de Dimitri tenía una sonrisa cordial en los labios y una expresión amable, algo que la sorprendió gratamen