Lily se llevó un poco de comida china a la boca sin apartar la vista del televisor.
—¿Así que no has intentado contactar a Sergey? —preguntó Tinsley.
Sacudió la cabeza.
—¿Por qué no?
—¿Por qué lo haría? —replicó, mostrándose indiferente, aunque no lo era del todo.
Había pasado casi un mes desde la noche que pasó con Sergey y, a veces, pensaba en él. Quizás más de lo que le gustaría admitir. Especialmente por las noches, cuando se acostaba y el silencio la dejaba sola con sus pensamientos. Recor