Dimitri bajó del coche incluso antes de que terminara de detenerse. Corrió hacia el otro auto, detenido de lado junto a una casa, cuya fachada, unos metros más atrás, mostraba señales evidentes del impacto.
No podía ver el lateral opuesto del vehículo, pero la posición en la que había quedado dejaba claro que se había estrellado contra la casa antes de detenerse un poco más adelante.
Sintió que el corazón se le subía a la garganta, temiendo lo peor, y aceleró el paso.
Y entonces vio a su esposa