Amelia envolvió a Mandy en un breve abrazo.
—Nos vemos el lunes —dijo al separarse.
Mandy asintió y Amelia se dirigió hacia el auto que la esperaba. Le habría gustado avanzar con más rapidez, pero su cuerpo ya no respondía con la misma ligereza.
Estaba de siete meses y medio… y se sentía enorme.
Lo peor es que no estaba cerca del final. No sabía cuánto más crecería su vientre en los meses que quedaban. Su hija parecía decidida a hacerse notar antes incluso de nacer.
—Gracias, Lex —dijo cuando e