Sergey tomó el cabello de Lily con una mano y lo reunió en una cola improvisada antes de inclinarse hacia adelante para dejar un beso sobre su hombro.
—Abre un poco más las piernas —susurró cerca de su oído.
Sonrió cuando ella obedeció.
—¿Quién iba a decir que podías ser tan complaciente? —comentó con un deje burlón. Nunca había podido resistirse a provocarla.
—Idiota —refunfuñó ella.
Soltó su cabello y bajó la mano hasta su miembro. Lo tomó y lo acomodó en la entrada de Lily antes de arrastrar