Sergey había terminado de comer hacía varios minutos. Permanecía reclinado en la silla, con el vaso girando lentamente entre los dedos, observando a Lily con una calma que se agotaba a cada segundo.
Ella terminó lo último de su comida y le dio un trago a su vino, observándolo por encima del borde de la copa. Cuando sus miradas se encontraron, creyó ver una pequeña sonrisa curvándole los labios, como si supiera perfectamente el efecto que estaba provocando en él.
Una oleada de calor le recorri