Cap. 37 El diario de Ana Julia
Rowena buscaba algo que ponerse, estaba muy desconfiada.
—¿Crees que desee atacarnos?
—Anabel dice que recibiremos una sorpresa.
—Me da miedo —dijo un poco incómoda.
—Usa las joyas que te obsequié, te quiero linda y radiante.
Ella se fue a cambiar de mala gana, pues se sentía bastante mal, mareada y un poco incómoda, se puso su mejor vestido y bajaron.
Encontraron a Jordano en la sala, muy elegantemente vestido, y se saludaron afectuosamente. Enrietta bajó en compañía de Anabel.
Rowena sintió qu