16-SIEMPRE FUISTE TÚ.
—¡Maldición! —Emilio tiró el teléfono contra el sofá y se puso ambas manos en su rostro.
—¿Te mandaron otro mensaje? —le preguntó Sonia.
—Peor que eso, fue un ultimátum, solo tengo 10 días, sino pago antes, corro el riesgo de amanecer con la boca llena de hormigas.
Sonia se horrorizó al escuchar eso, estaban en el apartamento de ella, donde solían verse.
—Vas a tener que decirle a tu padre.
—No, ya veré que hago pero a mi padre no le voy a decir nada.
—Esa gente no anda jugando Emil