VIKRAM
Todo lo que pasaba a mi alrededor había dejado de parecerme surrealista hacía mucho, y ahora lo veía con otros ojos.
Podía sonar muy egoísta, pero de cierta manera este desastre, los atentados y todo eso habían traído algo bueno.
Sí, era ridículo expresarlo, ¿pero qué podía hacer con mis sentimientos?
Era un idiota, un desgraciado, todas las cosas malas que quisieran decirme, pero aquí estaba.
Recostado en el mueble del pequeño salón de mis aposentos, veía a una dama castaña teclear como