CAMERON
Papá me había hecho llamar para que lo acompañara a visitar al abuelo, y fui gustoso porque me gustaba verlo y hablarle. No podíamos visitarlo con la frecuencia que me gustaría, por lo que, a pesar de todo, su venida aquí en medio de todo el caos me parecía una bendición disfrazada.
Cuando era pequeño, el abuelo todavía no tenía problemas en su cerebro, y siempre que iba a visitarlo me contaba muchas historias, preparaba galletas para mí y me hablaba del cielo, tal como papá lo hacía. A