CAMERON
—¿En tu ausencia? —pregunté a mamá.
Había ido a ver cómo estaban, y ahora me sentía en medio de una emboscada en el salón de la casa.
—Claro. Tu padre me habló de algunas cosas, pero, ya sabes, no me lo dijo todo, porque encerrado en el cuarto asumo que no lo sabe todo. Pero me di cuenta de que ya no te trata de forma distante, así que asumo que hiciste algo bueno.
Sentí que me ardían las orejas, y tuve que aclararme la garganta.
—Yo… sí, hice cosas —como llorar como un desgraciado repe