CAMERON
Esa mañana me desperté con un terrible dolor de cabeza, pero se sentía calentito.
Colin no estaba en la cama, pero esta seguía caliente, lo que indicaba que se había levantado no hacía mucho.
Me incorporé despacio, sintiendo que se me iba a explotar el cerebro, y lo vi entrar al cuarto envuelto en una toalla mientras se secaba el cabello con otra. Al verme se mostró sereno, aunque algo de la dureza que me había dedicado desde que llegó se había matizado.
—Buenos días —murmuró y fue haci