Voy a mi habitación para ponerme decente, busco ropa interior y me pongo nuevamente su camisa, creo que este será mi fetiche. Me encanta percibir su aroma, y más cuando se impregna a mi piel.
Vuelvo a la estancia principal y me asomo a la cocina. Ahí está mi sexy guardaespaldas picando vegetales en una tabla de cocina. Levanta ligeramente la mirada y me observa con curiosidad.
— Me pregunto si has usado esta cocina para algo más que follar. — me río con su comentario.
Camino a una de las alacen