— Hola. — escucho una voz a mi lado y me encuentro con el rubio.
— Hola. — le digo con una sonrisa.
— Estás tan bella esta noche.
— Gracias. — murmuro sintiéndome incómoda de pronto, me mira con intensidad.
— ¿Quieres bailar?
— Emm… bueno yo… — miro a la dirección del pelinegro y la sangre se me calienta al verlo conversando con la castaña. Ella le sonríe como una tonta enamorada, en tanto él la escucha atentamente. — Sí, quiero bailar.
— Bien vamos. — me toma de la mano y me guía a la pista.