— Estás muy callado. — dice Stefani con una expresión incómoda en el rostro. — ¿Problemas en el trabajo? — sonrío sin ganas. Si ella supiera.
— No, no es el trabajo lo que me tiene así. — Stef asiente y se queda un minuto en silencio.
— ¿Es por mí? — inquiere. — ¿Hice algo malo?
— Para nada, ¿Por qué lo crees?
— Bueno... pues estos últimos días has estado… extraño. Ya no me escribes, tampoco contestas mis llamadas, eres indiferente al responder mis mensajes y me evitas cada vez que estamos en e