La casa estaba en silencio, pero no era un silencio cualquiera. No era el tipo de calma que acompaña el final de un día largo, ni ese descanso que se instala cuando todo está en orden. Era un silencio extraño, pesado, casi incómodo, como si las paredes supieran algo que él aún no. Ricardo caminaba de un lado a otro por su estudio con pasos lentos, sosteniendo el teléfono en la mano sin una razón concreta, como si esperara que vibrara por sí solo y le diera una respuesta que todavía no sabía for