Reencuentro con Ricardo.
Los días habían transcurrido en un caos metódico y obsesivo para Alicia. Su mente, una vez fría y calculadora, ahora era un torbellino de sospechas centrado en un solo punto: Sol. Había desplegado sus recursos como un general en campaña, ordenando a sus contactos más discretos que escarbaran en cada rincón del pasado de esa mujer. No quería simples datos; quería la tierra bajo las piedras, los huecos oscuros, los secretos que pudieran enterrarla.
Esa mañana, la recompensa llegó. Un sobre grueso