Nunca paso.
El ambiente en la vida de Alicia parecía haberse aquietado por fin. Desde que consiguió los puestos para Sol y Maggie en la base militar, una tranquilidad profunda la envolvía como una manta cálida. Pronto, muy pronto, Aysel estaría lejos. Fuera de su camino. Fuera de la vida de Michael.
Esa mañana, el desayuno con su padre fue especialmente grato. El General Abrm, siempre ocupado, le dedicó unos minutos más de lo habitual mientras hojeaba los periódicos.
—Hija —dijo, dejando la taza de café—,