La encontré.
Un dolor punzante en las sienes arrancó a Michael del sueño. Abrió los ojos y la luz tenue del palco le pareció una agresión. Parpadeó varias veces, intentando enfocar la realidad. La habitación estaba vacía. Un desorden sutil lo rodeaba: una copa caída en la alfombra, su camisa arrugada en una silla, el olor persistente a perfume y a algo más.
Se incorporó de golpe, ignorando el martilleo en su cabeza. Las imágenes comenzaron a llegar en fragmentos: la discoteca, el acosador, Aysel en la puert