No estaba cerca de casa.
Mientras tanto, en una habitación desconocida, Matías despertó con un punzante dolor de cabeza. Sintió los párpados pesados, como si apenas pudiera mantener los ojos abiertos. Un zumbido constante retumbaba en su mente mientras intentaba incorporarse lentamente sobre la cama.
Fragmentos desordenados comenzaron a invadirlo. Su amigo, el internado y el rostro frío de su padre.
Las imágenes aparecían y desaparecían como relámpagos confusos, haciéndole más difícil respirar con calma. Se llevó una m