La lluvia comenzó a caer sobre la ciudad con fuerza, acompañada de relámpagos que iluminaban el cielo gris de Inglaterra por breves segundos. El sonido del agua golpeando los edificios y las calles parecía envolverlo todo en una atmósfera pesada, casi asfixiante.
Las gotas chocaban contra el parabrisas del auto mientras Michael observaba las luces de la ciudad desdibujarse frente a sus ojos. Había salido del apartamento apenas unos minutos después de reencontrarse con Matías. Necesitaba aire. N