El hombre le dio un empujón a Débora, haciéndola caer al piso. Débora sintió el impacto y el miedo la paralizó por un momento. Desde el suelo, miró al hombre con terror, tratando de entender qué estaba sucediendo.
—¡Jarli ayúdame! —gritó, esperando que su esposo pudiera escucharla desde el baño.
Jarli, que estaba en la ducha, escuchó el grito desesperado de Debora y salió corriendo, envuelto en una toalla. Al llegar a la sala, vio a Debora en el suelo y al hombre armado que la amenazaba.
—¡Déja