El intruso.
La noche había llegado y Jarli se sentía demasiado cansado. Fue su primer día y pareciera que hubiera pasado un año en la empresa. Al parecer, su suegro le había puesto demasiada carga laboral. Guardó todos los papeles en su escritorio y lo cerró. Luego caminó con dificultad hasta llegar al ascensor, pero antes de oprimir el botón hacia el primer piso, Laura, la secretaría, vino corriendo y metió las manos en el ascensor para que no se cerrara la puerta. Con una dulce y tierna mirada, miró a Ja