Caos en la familia Lember.
El padre de Debora quedó paralizado, incapaz de comprender las palabras de su hija. Al principio pensó que estaba bromeando, pero no. Luego comprendió que todo era cierto. Sabía cuándo su hija no estaba bien y cuándo sí lo estaba. Por esa razón, la abrazó fuertemente, le dio un beso en la mejilla y con sus manos grandes acarició su vientre.
—Hija, realmente no entiendo lo que sucede, pero... te aseguro que haré todo para ayudarte.
—No, papá, no debes ayudarme ya. Jarli está muerto. Esa mujer lo