Samantha
Maldita sea, no saber cuánto tiempo ha pasado me desespera. Sigo tirando de las cuerdas con fuerza, intentando liberarme, pero es inútil, están demasiado apretadas. Mi cuerpo ya no resiste más esta posición. Los brazos ni siquiera los siento, están dormidos, como si no me pertenecieran.
Estoy exhausta. Quiero salir de este maldito lugar.
Sin poder evitarlo, las lágrimas comienzan a rodar por mis mejillas como si fuera una cascada. Lloro con desesperación, con rabia, mientras me muevo f