Samantha
Me despierto de golpe, con el corazón latiendo a mil por hora. Me invade el pánico.
—¿Dónde estoy? —susurro apenas, con la voz quebrada.
Intento analizar la situación, obligando a mi mente a recordar, a hilar lo que pasó antes de... esto. Y, de repente, todo regresa como una avalancha. Las imágenes, los gritos, el golpe.
—¡No puede ser! —gimo, y las lágrimas comienzan a correr por mis mejillas.
¿Por qué a mí? Esto no puede estar pasando, tiene que ser una pesadilla. ¡Dios, por favor qu