Samantha
El silencio me abruma, necesito salir, respirar aire fresco, tratar de asimilar todo esto que está pasando. Me pongo de pie lentamente, arrastrando el cuerpo como si llevara el peso del mundo sobre mis hombros. Mis piernas tiemblan, débiles, pero todavía me sostienen… aunque no sé por cuánto tiempo más.
Camino hacia la puerta y, antes de abrirla, me detengo. Me quedo unos segundos mirando hacia atrás, clavando la vista en esa maldita puerta cerrada, como si con solo mirarla pudiera abr