Samantha
Desde que llegué a la casa, subí directamente a la habitación y me tiré en la cama, intentando dormir, intentando no pensar. Pero ha sido inútil. Llevo más de una hora mirando al techo, atrapada en un bucle de pensamientos que no me dejan en paz.
Mi mente está agotada, saturada. Las palabras de Sofía resuenan una y otra vez, mezclándose con la reacción de Cristian y lo que me dijo Iván: que Cristian se la pasaba tomando y preguntando por mí. Todo eso me confunde, me revuelve el alma. Pe