La ruptura.
La tarde había comenzado con una brisa suave y un cielo despejado, pero dentro de la oficina de Laura, la tensión era palpable. Tras la reciente conversación con Martín, la noche anterior , donde ambos se habían comprometido a confiar el uno en el otro y a amarse sin reservas, Laura había sentido un ligero alivio.
Se habían jurado que ni David, ni Belinda, significarían nada para ellos. Sin embargo, la inseguridad seguía acechando en el fondo de su mente. Laura sonrió con incertidumbre al reco