Una fuerte bofetada.
Adentro , en el hospital, la recepción estaba llena de actividad. Laura se acercó a la enfermera en la entrada, su corazón latiendo con fuerza.
Preguntó por él con voz temblorosa.
—En terapia intensiva, vaya por ese lado—respondió la enfermera, con una mirada de compasión.
Laura sintió que se le escapaba la esperanza.
Enseguida corrió por el pasillo y fue cuando entre la gente miró a Irene y también a la señora Ariadna. Respiró hondo y se dirigió hasta ellas.
—¿ Que haces aquí? Esto e