Capítulo sesenta y seis.
La llegada de la familia de Ethan al Palacio de Lycandar fue un reencuentro agridulce. No hubo sonrisas amplias ni celebraciones, solo abrazos apretados, silencios pesados y miradas que decían más que cualquier palabra.
Iván, se apartó con él hacia uno de los balcones de piedra, desde donde se podía ver el bosque ondeando bajo la brisa nocturna. La conversación, inevitable, no tardó en surgir.
—Logramos escapar por los bosques del norte y algunos túneles —le dijo Iván, con el ceño fruncido—. Pe