Ileana había despertado con una pesadez en el cuerpo a causa de tanta angustia pasada la noche anterior y prácticamente toda la madrugada. Podía sentir lo ofensivo de la vibración maligna que emanaba el patio, la sala, las habitaciones y mucho más la de ella, donde todo estaba impregnado con aquella sensación de malestar e ira.
«¿Qué voy a hacer con tanta angustia en el alma? Algo en mí ya no soporta estar dentro de las paredes de esta casa. Algo muy en el fondo me invita a salir, e incluso hui