Todos estaban frente a Ileana, quien a cada segundo que pasaba parecía verlos con más repulsión y desconfianza. Ni siquiera se habían tomado la molestia de sentarse, no había más necesidad que la de explicarle lo necesario para que la joven cooperara de la mejor manera posible.
–Hace un mes aproximadamente, Ar… –Raguel carraspeó para corregirse–. Alder llegó a vivir cerca de tu casa con la misión de quitarte los objetos que contenían la magia de la vampiresa que tanto mencionabas en el hospital