Advertencia: ¡¡Contenido +18!! Lee bajo tu propio riesgo.
No sabía cómo ni por qué, pero Ileana se sentía en las nubes, mientras las grandes y fuertes manos del hombre que amaba, quien justamente estaba detrás de ella, se pasaban de rozar sus labios con sus índices, para luego descender por su cuello y llegar a sus pechos, que ya se sentían excitados a causa de estar al descubierto y verse afectados por ambiente templado del clima.
Estaban de pie y él, quien para ese instante ya carecía de tod