Ximena caminaba al lado de la enfermera por el largo pasillo del hospital, pero en su mente todo estaba volviendo a dar vueltas. Sus pensamientos eran un torbellino. Sentía que cada segundo que pasaba allí, dentro de ese frío y gris hospital, se le escapaba de las manos. Miraba al frente con los ojos entrecerrados, pensando en el momento en que se encontraría nuevamente con su hijo y lo tendría todo bajo control, o algo así. Al llegar a la sala de espera, Ximena encontró a Nikita sentada junto