El leve chirrido de las ruedas rompía el silencio solemne del pasillo mientras la silla se deslizaba lentamente hacia neonatología. Olivia sentía cada vibración en su espalda como si el universo entero la empujara hacia un momento que parecía que hacía eso es que estaba esperando. Su cuerpo aún estaba débil, dolía en cada rincón, pero su corazón latía con más fuerza que nunca. La enfermera a su lado sonreía con suavidad. —Ya casi llegamos —le dijo—. Solo un momento más, y vas a poder verlo. Oli