El silencio en la sala era profundo, interrumpido solo por el lejano murmullo de los monitores dentro de las habitaciones de los enfermos como Kat. Norman estaba sentado frente a la puerta de la habitación de ella precisamente, con la vista perdida en el suelo, cuando oyó pasos apresurados en el pasillo no muy lejos de él. Levantó la mirada justo cuando Sasha giraba la esquina con el rostro desencajado por la preocupación. —¿Qué pasó? ¿Cómo está? ¿Hay alguna novedad ? —preguntó sin saludar, sin