8. LAMIDAS
Al día siguiente desayunaban juntos.
—Me dijo Pedra que te gusta nadar, quizá podrías quedarte en la piscina hoy —dijo él, mirándola con elocuencia.
Temprano había llegado su compra, aunque todavía no había acomodado la ropa.
—Mmm. Creo que me gustaría estar en la piscina —respondió ella con sinceridad.
Luego de desayunar fue rápido a la habitación y buscó en los paquetes. Se colocó el pequeño bañador y también unas chanclas que Pedra insistió en comprar.
La verdad, era un hermoso día para pasa