Narrador
El edificio estaba silencioso cuando la puerta del departamento de Carlos se cerró detrás de ella con un golpe seco, casi simbólico, casi demasiado parecido a una expulsión. Isabella bajó los escalones con la mandíbula tensa, temblando de rabia, vergüenza y una humillación que le quemaba más que cualquier otra cosa. Las luces doradas del vestíbulo iluminaron apenas su rostro desencajado, y el eco de sus tacones contra el mármol parecía burlarse de ella.
Jamás había sido tratada así. Ja