Arturo llegó con regalos para todos, Lucy y Alan estaban felices de verlo, así como también lo estaba yo.
Me abracé a él por largo rato, me separó de su cuerpo y me sonrió.
—De aquí voy a ir a ver a mi sobrina, y a Romeo —dijo y suspiró hondo, le sonreí y tomé su mano.
—Ya todo se aclaró, sabe que no le mentimos.
—Lo sé, me lo dijo, me pidió perdón, le dije que no se preocupara, que ahí junto a él me iba a tener como siempre, porque quiero ver que mi sobrina esté bien, y esas personas junto a é