Tenerla en mis brazos así se iba a convertir en mi adicción, su reacción al placer que le proporcionaba me excitaba, me hipnotizaba ver como sus pupilas se dilataban y su cuerpo temblaba de placer por primera vez ante mis caricias.
Pasé mis manos por la delicada piel de sus brazos, sonrió con timidez, retiré su ropa y admiré sus pechos, su abdomen, la tome de las caderas y me incline para atrapar uno de sus pezones, el sonido de su gemido palpito en mi sexo.
Sentí sus delicadas manos sobre mi