Capítulo 38
Tenerla en mis brazos así se iba a convertir en mi adicción, su reacción al placer que le proporcionaba me excitaba, me hipnotizaba ver como sus pupilas se dilataban y su cuerpo temblaba de placer por primera vez ante mis caricias.

Pasé mis manos por la delicada piel de sus brazos, sonrió con timidez, retiré su ropa y admiré sus pechos, su abdomen, la tome de las caderas y me incline para atrapar uno de sus pezones, el sonido de su gemido palpito en mi sexo.

Sentí sus delicadas manos sobre mi
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