Capítulo 37
Me quedé admirando mi imagen en el espejo del baño por algunos minutos, no podía dejar de mirarme, me veía muy bella, la ropa era preciosa y el maquillaje me hacía lucir más mujer.

Contuve las lágrimas, me animé a sentirme mejor, salí del baño, él me esperaba.

—Estás preciosa, esta vez si me vas a creer.

Me eché a reír y afirmé.

—Con ropa bonita y maquillaje cualquiera.

—Qué necia eres, estás bellísima

Negó con la cabeza.

Me abrazó a él y le correspondí pegando la cabeza de su pecho.

—Eres
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