Capítulo 39
Romeo saltó de la cama y abrió su computadora, mantuvo una expresión seria, me acerqué.

—¿Pasa algo?

—No, todo bien.

—Te ves preocupado.

Tomó mi mano y la besó.

—Lo de la herencia se va a resolver.

Me quedé fría. Me abracé a mí misma. Eso significaba que no haría nada más en casa, que era la hora de volver. Sentí un vacío en el estómago, no tenía nada por lo que volver, pero era mi casa, y no quería dejar la vida que estaba conociendo con él.

Me miró y sonrió.

—¿Qué pasa? ¿Por qué has puesto esa
Continue lendo este livro gratuitamente
Digitalize o código para baixar o App
Explore e leia boas novelas gratuitamente
Acesso gratuito a um vasto número de boas novelas no aplicativo BueNovela. Baixe os livros que você gosta e leia em qualquer lugar e a qualquer hora.
Leia livros gratuitamente no aplicativo
Digitalize o código para ler no App