Desperté agotada, pero feliz, me sentía en una nube de la que no quería que me bajaran. Me preparó el desayuno y me lo llevó a la cama.
—Gracias —dije dedicándole una media sonrisa entre avergonzada y feliz.
—A tus órdenes.
—¿Hoy es el evento?
—Sí, imagino que ya tienes la ropa que usarás.
—Sí, ya tengo todo preparado.
Estaba emocionada y a la vez nerviosa, nunca había ido a una fiesta normal, menos a una tan elegante e importante, confiaba en Romeo, sabía que me apoyaría y todos mis miedos des