No encendí las luces, dejé que la iluminación tenue del lugar fuera la protagonista, tampoco quería que quedáramos a oscuras, pues su cuerpo era una delicia que quería ver por completo en su esplendor, estaba muy excitada, pero estaba más interesado en su placer, en su descubrimiento del sexo que en mi propia necesidad de poseerla, lo cual igualmente iba a pasar.
La detuve frente a la cama, la desvestí con cuidado, se mantuvo quieta mirándome mientras me quité la camisa blanca que llevaba, el c