Las manos me temblaban sin parar, miré a mis hermanos y acaricié sus cabellos como si tratara de calmar sus nervios, eran los míos los que quería calmar.
Fingir ser la novia de ese señor era demasiado, yo no había sido nunca la novia de nadie.
—Listo, Caroline, nos dijeron que comiéramos en la mesa con Ximena, así que nos vamos al comedor, si quieres revisar la tarea —dijo Alan, afirmé y le sonreí.
—Ve, vayan.
Vi el comedor desde la cocina, el señor no estaba así como tampoco su amigo, mis herma