Romeo Scavo.
Sonó mi teléfono y atendí mientras revisaba algunas cosas en mi despacho.
—Romeo, es Arturo.
—Hola, Arturo, ¿cómo están las cosas?
—¿Qué estás haciendo por allá? ¿A quién hiciste molestar?
—¿Cómo? ¿Por qué?
—En algunas horas saldrá la declaración de una joven mujer que dice que es tu novia, o que lo fue y que la maltratabas, física y sexualmente, que no quería estar contigo y la obligabas, y que le dabas dinero en efectivo, te va a denunciar.
—¿Qué? En mi vida, claro que no.
—Lo sé,